RAE: Dígamelo con ‘flowers’, caballero

Los anglicismos siguen desembarcando en España gracias a la RAE

La RAE ha doblado desde la última edición el número de anglicismos a los que da cobijo su diccionario – La adaptación del término hacker asociada a la ciberdelincuencia ha desatado las iras en el gremio

“¡Qué buen brainstorming hemos tenido en el workshop! Después del meeting con todos los partners se ha confirmado el buen feeling que les trasmite el business“. Esta frase, lejos de ser una exageración, comienza a convertirse en una realidad en numerosos contextos profesionales relacionados con el mundo de la informática, las telecomunicaciones o las finanzas y, lo que es más peligroso, llega a invadir el lenguaje de la gente de a pie. Y todo gracias a la RAE. El uso de los anglicismos, en forma de prestamos linguísticos, se debe en muchos casos a la errónea percepción de mostrar un discurso más sólido ante el interlocutor y a querer aparentar que se es ‘más interesante’.

Muchos vocablos ingleses han pasado de invadir ciertos contextos laborales a hacerlo con la gente de a pie

Lo cierto es que con su abuso es fácil caer en un discurso que puede situarse entre lo pedante y lo ridículo, además de mostrar sin ningún tipo de pudor una falta de riqueza léxica, pues la mayoría de estas adaptaciones anglosajonas tienen su versión propia dentro de la Real Academia Española.

Así se criminaliza el castellano en algunos entornos según Forges.

Los ‘hackers’ no son piratas

Hace escasos días, la citada RAE publicó una nueva edición de su diccionario en la que incorporaba por primera vez el término hacker. Se les define como “personas con grandes habilidades en el manejo de ordenadores, que utilizan sus conocimientos para acceder ilegalmente a sistemas o redes ajenos”. La asociación del término con la ‘ciberdelincuencia’ ha desatado las iras del gremio, que considera esta definición como una “criminalización del término”.

Prueba de ello es que ya existe una petición en change.org para que la real academia redefina un vocablo que en su origen se refería a aquellos investigadores que, por su cuenta, destripaban máquinas y sistemas en beneficio de la seguridad informática. Hoy sus investigaciones permiten detectar fallos en programas y redes. Sin ir más lejos, personajes como Bill Gates o los creadores de Apple, Steve Jobs y Steve Wozniak, hicieron sus pinitos en el mundo del hacking y poca gente los considera piratas o delincuentes.

Anglicismos, con la iglesia hemos topado.

La RAE es el doble de ‘cool’

Además del riesgo de que estos téminos no encuentren acomodo en nuestra lengua y por ello su significado original pase a deformarse como con la palabra hacker, existe una política de puertas abiertas en la RAE con estos. De las 222 voces inglesas a las que daba cobijo la anterior edición del diccionario de 2001 se ha pasado a 407 en esta última.

El proceso de sustitución de términos anglosajones, potenciado con la cultura digital, por propios se ha acelerado de tal manera que casi todos empezamos a mirar con extrañeza a quien nos lleva a comprar productos de bajo coste en vez de low cost; a la mujer que se ha hecho un estiramiento con cirugía en vez de un lifting o al que pide un lápiz de memoria para guardar un autorretrato y publicarlo luego con su respectivo enlace y etiqueta.

De las 222 voces inglesas a las que daba cobijo la anterior edición del diccionario de la RAE de 2001 se ha pasado a 407 en esta última

Al menos, pasar del lema originario de la RAE , “limpia, fija y da esplendor” a rendirse al aura de prestigo, esnobismo y modernez que aporta un buen anglicismo nos da una ventaja competitiva que nunca tuvimos: mayor facilidad para aprender idiomas en el país con el peor nivel de inglés registrado entre los jóvenes de toda la Unión Europea.

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  1. Lo peor estriba en que las ocurrencias de estos individuos no van firmadas. Lo de follamigo y otras estupideces muestran la querencia de algunas personas de la Academia (ya no merecen el nombre de académicos) por llamar la atención y quitarse el estigma de anticuallas o gente quedada atrás. Si uno se asoma a la nómina de los que forman la antaño docta casa, se dará cuenta de que han entrado en ella gente sin curriculum merecedor de tal distinción, desde dibujantes a actores, pasando por escritores de segunda y arribistas poco leídos como quien fuera su capataz el señor de la Concha, sobre quien se ha escrito un libro que no dejan que salga a la luz por nos dejaría a todos muy sorprendidos.

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