Jeff Goldblum: películas y biografía de un camaleón interpretativo

NEW YORK, NY - FEBRUARY 26: Actor Jeff Goldblum attends the "The Grand Budapest Hotel" New York Premiere at Alice Tully Hall on February 26, 2014 in New York City. (Photo by Michael Loccisano/WireImage)

Las vueltas que da la vida… quién le iría a decir a alguien que consiguió una de las cúspides de su carrera interpretando a una mosca, que algún día llegaría a ser conocido por su fama de camaleón (interpretativo, naturalmente, pero camaleón, al fin y al cabo…). Ése es el caso del actor estadounidense Jeff Goldblum, un hombre capaz, cual ave fénix, de rehacerse una y mil veces, a lo largo de una carrera cuajada de altibajos profesionales, y al que se le podrá negar el pan y la sal, en base a sus mayores o menores méritos artísticos, pero jamás se le podrá tachar de conservador o miedoso.

Películas de Jeff Goldblum: primeros pasos

No estamos, ni mucho menos, ante un recién llegado: rondando ya el medio siglo (cumplirá los exactos y cabales cincuenta el próximo mes de octubre), Goldblum debutaba en el ya lejano año 1974, y, a base de pequeños papeles en un principio, que poco a poco iban incrementando su peso y su extensión, su carrera iba ganando consistencia paulatinamente, siempre marcada por unos elementos específicos inalterables: aprovechamiento espléndido de un físico en absoluto carente de atractivo, pero particularmente “difícil”, si se me permite la expresión (estatura exagerada para un galán convencional y unos rasgos faciales muy peculiares, con ojos saltones y facciones demasiado angulosas); versatilidad interpretativa amplísima, tanto en pérfiles como en géneros; una capacidad impresionante para chupar plano y llenar pantalla –y no sólo por lo físico, obviamente…-; y una valentía a la hora de afrontar retos y dificultades poco parangonable al del común de los moradores habituales del olimpo hollywoodiense: quizá por eso el bueno de Jeff nunca ha terminado de asentarse definitivamente en él.

Jeff Goldblum cuajó una gran interpretación en La MoscaExitazo en forma de mosca

Su primer aldabonazo llegaba en 1986, con ‘The Fly’ (La mosca), un auténtico hito del fantacine de las postrimerías del pasado siglo, y en el que, más allá de su impresionante caracterización (a la que su físico sí que ayudaba extraordinariamente), daba buena prueba de sus cualidades, consiguiendo hacerse conocido entre el gran público. A partir de ahí, y ya con un marchamo de primera figura, empiezan a sucederse los papeles protagonistas, pero no por ello abandona Goldblum su espíritu inquieto y su ansia de experimentar nuevas sensaciones y afrontar retos fuera de lo trillado: a ese aliento obedece el que, por ejemplo, se embarcara en la exótica aventura española de ‘El sueño del mono loco’, un film en el que un Trueba aún muy lejos de su gloria oscarizada tejía una historia fantasiosa a la que la presencia, magnética y misteriosa, de un Jeff Goldblum en su mejor momento daba un toque muy, muy especial.

Películas de Jeff Goldblum: confirmación desde el jurásico

Trazando continuas curvas de nivel, su siguiente gran éxito no llegará hasta 1993, y, casualmente o no, tendrá que ser de nuevo el género fantástico, línea “bichitos”, el que le sitúe en la cúspide de la taquilla mundial: los dinosaurios de Spielberg, en la primera entrega de Jurassic Park (Parque Jurásico), llevaban al borde del infarto a un fatuo y despistado doctor Malcolm, al que Goldblum encarna, y situaban, una vez más, en el centro de los debates cinéfilos la cuestión de hasta qué punto las películas en que no son los intérpretes el atractivo central, suponen para éstos –más allá de sus buenos resultados en taquilla- un acicate o una rémora.

Jeff Goldblum participó en la taquillera Jurassic Park.

Jeff Goldblum participó en la taquillera Jurassic Park.

En el caso concreto de nuestro personaje, parece claro que nos hallamos ante el segundo de los supuestos, al menos en lo que se refiere a los aspectos más comerciales de su devenir profesional: no ha vuelto ha conseguir un superéxito de taquilla, salvo los casos puntuales de Independence day (1996) y Cats and dogs (Como perros y gatos, 2001), y tampoco podemos considerar que sus papeles, ni las películas en que ha desplegado los mismos, vayan a pasar a la historia del cine por la puerta grande, ni muchísimo menos, pero, eso sí, Jeff Goldblum sigue siendo “culo –artístico- de mal asiento” y continúa desplegando un abanico amplio e inagotable de variedades interpretativas: bastante TV, presentación de documentales, voces para películas de animación…

En los últimos tiempos ha disfrutado de papeles más acordes a su edad y reconocida fama, pero quizá el más reciente y recordado sea su regreso para repetir como técnico del MIT en la segunda parte de Independence Day.

Aunque su momento álgido, muy probablemente, pasó ya, y quizá resultaría un tanto iluso esperar un nuevo resurgir esplendoroso, tras tanto batacazo y vuelta a levantarse, Jeff Goldblum se ha ganado ya, a estas alturas, y gracias a esa inquietud incesante, un innegable respeto entre todos cuantos seguimos los avatares del séptimo arte, más allá de lo que nos pueda gustar, o dejar de gustar, su estilo interpretativo –que adolece, en muchos casos, de transmitir una cierta sensación de que, tras esa vis tan eficazmente cómica, sólo un poquitín más de esfuerzo podría obtener muchos mejores resultados; o, dicho en palabras más sencillas, una cierta dejadez-. Pero nunca se sabe: ¿quién nos dice que no oiremos algún día, tras nuestra oreja, el incesante zumbido de ese bichito peludo e incansable, anunciando su vuelta a la carga…?

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