Derechos de eventos deportivos: ¿negocio redondo?

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“¿En qué cadena hacen las motos este año?”; “¿en la última jornada de la Liga BBVA se juegan todos los partidos a la vez?”; ¿los partidos de España del Mundial los emite una tele de pago?”. Detrás de estas preguntas que podrían ser lanzadas por cualquier hijo de vecino que tenga algún tipo de interés en los eventos deportivos, se esconde uno de los negocios más explotados y con mayor índice de inversión a nivel global, el de la compra de derechos deportivos. Así que tenemos que preguntarnos ¿Fútbol para todos o sólo para los que pagan?

Un negocio redondo el del balón según el país al que se mire, y que, unido a otros deportes como los del mundo del motor, han llevado a las televisiones de este país a pagar 40 millones de euros por la Fórmula 1, 90 millones por el Mundial de 2010, 1,35 millones por cada uno de los partidos en abierto de la Liga BBVA y hasta 35.500 euros, o lo que es lo mismo, dos años de salario de un mileurista, por cada minuto de una final de la Copa del Rey.

Los contratos millonarios y deficitarios firmados por Prisa y Mediapro con los clubes han devuelto la rentabilidad a la LigaBBVA esta temporada y han dejado tambaleándose a ambos operadores

futbol-tvLa víctimas de la ‘Guerra del fútbol’

Se podría hablar de que la burbuja explotó en 2013 cuando el mercado de los derechos deportivos cayó en torno a un 60 % arrastrado por el desplome de la facturación en publicidad, los recortes de RTVE y la sobreestimación de un mercado que se infló con la batalla que iniciaron en Mediapro y Prisa por los derechos de la Liga BBVA allá por el año 2009.

La guerra llevaría a una carrera de Prisa contra Mediapro en 2012 para hacerse con los derechos de los clubes, lo que les llevó a inflar hasta un 30% sus contratos. Partiendo de aquellos incrementos, se han publicado recientemente los datos de la última temporada de la LFP, que estima que se han llenado las arcas de los clubes un 25% más esta última temporada (775,4 millones de euros) por la venta de sus derechos, devolviendo la rentabilidad a la Liga BBVA y dejando cuantiosas pérdidas dentro de este duopolio que domina el mercado de los derechos futbolísticos en España.

Un despilfarro Mundial
Vamos a por el Mundial de Brasil que comenzará el proximo mes. Gol Televisión, la cadena que ha contratado los derechos de emisión, tendrá que pagar 3.700 euros por cada locutor que quiera meter dentro de un partido en el Mundial de Brasil. Para las repeticiones de un encuentro, si se ofrecen mientras se está jugando el partido, tendrá que abonar la nada despreciable cantidad de 35.000 euros por 20 segundos de imágenes. La cosa se pone más seria si quieren acceso a las estadísticas y vídeos de resúmenes, aquí habrán de hacer cheques por valor de entre 40.000 y 50.000 euros cada partido.

Mediapro y GolT pagarán 35.000 euros por cada repetición de 20 segundos que den en directo durante el Mundial de 2014

Visto el panorama, Golt se ha lanzado a la comencialización de estos derechos entre otras plataformas de pago ante la imposibilidad de rentabilizar todo el desembolso. Más aún cuando, paradójicamente, la cadena desde que anunció a bombo y platillo la emisión integra del Mundial ha pasado de los 290.246 abonados de 2012 a los 237.178 de diciembre de 2013, 53.068 clientes menos, un descenso de casi el 20%.

Reparto en libras de los derechos televisivos en la Premier League 2013/14.

Modelos modélicos

Pese a la crisis económica, la piratería y la burbuja, existen otros deportes y formatos fuera de España en los que los derechos de televisión y su explotación sí se convierten en un negocio redondo para los dos actores principales: operadores y clubes.

La Premier League, en fútbol, el COI -Comité Olímpico Internacional- con los JJOO o punteras ligas americanas como la NFL, NBA y MLB obtienen jugosas ganancias por la venta de los derechos de sus eventos. Modelos todos ellos basados en el consenso entre clubes, operadores y demás actores en el reparto del pastel y en su mejor fórmula de explotación y comercialización tanto interior como exterior. Algo muy alejado de las ‘vendettas’ entre unos operadores que en España parecen más centrados en incrementar sus registros de audiencias a costa de vaciar estadios, enloquecer a sus telespectadores con cambios horarios y ser responsables de unas desigualdades entre clubes que atacan al corazón mismo del deporte: el espectáculo.

 

 

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