Biografía de Mozart: El genio desdichado

 

La biografía de Mozart está marcada por la gloria y las penurias.

La biografía de Mozart está marcada por la gloria y las penurias.

Niño prodigio con talento musical incomparable, Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) no tuvo tanta suerte en su vida adulta, en la que sufrió fracasos amorosos y penurias económicas. La biografía de Mozart estuvo llena de claroscuros. Gozó del favor popular y de la admiración de las cortes europeas, pero derrochaba lo que ganaba y pasó épocas muy duras. La precocidad de W.A. Mozart no tiene parangón en la Historia: a los cuatro años, empezó a recibir clases de clavecín de su padre, el músico Leopold Mozart (arriba). Dos años después ya componía.

Biografía de Mozart: Primeros pasos en la ciudad natal

Mozart nació en 1756 en la ciudad de Salzburgo, que por entonces era un feudo episcopal independiente de Austria. El arzobispo le nombró Konzertmeister –director de orquesta– cuando el genio tenía 13 años.

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El pequeño Mozart, un genio precoz.

Biografía de Mozart: La época más fructífera

La fecundidad suele ser una característica del genio, pero no sucede lo mismo con la precocidad. De hecho, muchos genios cuentan ya con varias décadas de existencia antes de mostrar el talento que atesoran. No fue ése el caso de Johannes Chrysostomus Wolfgang Amadeus Mozart. La biografía de Mozart comienza el 27 de enero de 1756 en Salzburgo, ciudad que entonces no formaba parte de Austria sino que existía como feudo episcopal independiente, a los seis años ya había compuesto cinco pequeñas piezas para piano que se siguen interpretando en la actualidad.

Con siete, hacía giras por las cortes de Europa acompañado por su padre Leopoldo y componía sonatas para clave y violín; a los ocho, estrenaba su primera sinfonía en mi bemol mayor; a los diez, un oratorio, y a los doce, su primera ópera titulada La finta semplice. El talento de Mozart, que llegó a atribuirse incluso a un pacto con el diablo, resultaba tan innegable que con trece años fue nombrado Konzertmeister –equivalente a director de orquesta– del arzobispado de Salzburgo, y el Papa le hizo caballero de la Orden de la Espuela Dorada.

Ese mismo año compuso Bastián y Bastiana, su primer singspiel, un tipo de ópera alemana con partes recitadas, y en 1770 su primera gran ópera, Mitrídates, rey del Ponto. Que un adolescente tuviera tan espectacular currículum habría bastado para que Mozart pasara si no a la gran historia de la música, sí a la de las rarezas geniales.

Viena fue la ciudad en la que Mozart se casó y donde compuso algunas de sus mejores obras, como las óperas Don Giovanni o La flauta mágica. Para algunos, esta última contiene alusiones a la masonería, filosofía de la que el músico era seguidor

Biografía de Mozart: Precariedad económica

Con todo, el jovencísimo compositor distaba de sentirse satisfecho con su situación en Salzburgo, ya que le daba prestigio pero no una remuneración. Por suerte, en 1777 obtuvo permiso para dar una gira de conciertos por Europa que le ayudara a sanear su economía. Sin embargo los dos años siguientes fueron difíciles y plagados de contratiempos.

Las cortes que visitó –Múnich, Augsburgo, Mannheim, París…– no acabaron de entusiasmarse con alguien que había perdido el aliciente de ser un niño prodigio. Además, en 1778 falleció su madre y en 1779, Aloysia Weber, de la que se había enamorado, rechazó su propuesta matrimonial. Solo, triste y sin alternativas profesionales regresó a Salzburgo donde, aparentemente, se sometió al obispo y compuso obras extraordinarias como la Misa de la Coronación.

Con seis años, Mozart ya había compuesto cinco piezas para piano y a los doce  estrenó su primera ópera

Pero duraría poco aquella calma. En 1781 volvió a reñir con el prelado y abandonó Salzburgo con destino a Viena. Este nuevo período de su vida iba a resultar central en su carrera. En 1782 se casó con Constanza, hermana de Aloysia, y recibió del emperador José II el encargo de componer El rapto en el serrallo. En diciembre de 1784, quizá buscando ayuda para su carrera artística, Mozart se inició en la masonería.

Es difícil saber si eso fue la causa pero durante dos años la suerte pareció sonreírle. Los críticos hablaban bien de él, la gente se entusiasmaba con su música y el compositor ganaba verdaderos caudales. La leyenda posterior afirmaría que vivía pobre y cargado de deudas, pero era una verdad a medias. Mozart efectivamente pasaba estrecheces pero sólo porque era un manirroto capaz de gastar sumas fabulosas en caprichos. La abundante documentación que le ha sobrevivido nos muestra a un personaje adinerado pero con escasa sensatez a la hora de usar el dinero.

Estreno de la obra Don Giovani en la Ópera de Viena.

Estreno de la obra Don Giovani en la Ópera de Viena.

Biografía de Mozart: Huérfano del respaldo popular

A partir de 1786, la vida de Mozart vino configurada por una serie de claroscuros que no cristalizaron precisamente en la consecución de la felicidad. Compuso algunas de sus más grandes obras, como la Pequeña serenata nocturna, la Sinfonía Praga o la ópera Don Giovanni, pero no recibió el respaldo popular que esperaba; fue aclamado en Praga, su ciudad preferida, pero al mismo tiempo perdía popularidad en Viena; ganó más dinero pero siguió administrándolo pésimamente. Para colmo de males, su segundo hijo falleció como había sucedido también con el primogénito.

En 1789, Europa se vio sacudida por los acontecimientos que tenían lugar en Francia y que derivarían en una revolución. Para Mozart, cuya salud comenzaba a debilitarse, fue un año de sinsabores en el que recorrió ciudades como Praga, Dresde, Leipzig y Berlín; mientras, su esposa caía enferma. Por esta época, se produjo una crisis en su relación con la masonería a causa de un episodio que ha hecho correr ríos de tinta.

Mozart se permitió mostrar en público algunas de sus ceremonias secretas en la que quizá sea su mejor ópera, La flauta mágica. Resulta difícil saber si esta obra constituye verdaderamente una pieza de propaganda masónica, como se ha pretendido tantas veces, o si, por el contrario, es una denuncia de la masonería y, en especial, de alguna de sus normas como la de excluir de las logias a las mujeres. Sea como fuere, Mozart apenas sobrevivió unos meses al estreno de la ópera en Viena.

Para cuando tuvo lugar su fallecimiento otras dos circunstancias misteriosas se habían cruzado en su vida. La primera fue el encargo de un Réquiem por parte de un personaje que, de nuevo, según la leyenda, habría sido un heraldo de su muerte próxima; la segunda, el temor repetido del músico a que lo estuvieran envenenando.

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Cuadro de Mozart en su lecho de muerte junto a su mujer.

Biografía de Mozart: Una muerte misteriosa

¿Asesinaron a Mozart los masones como venganza porque había revelado secretos de la logia? ¿Era el financiador del Réquiem un mensajero de la muerte? ¿Fue envenenado Mozart? La realidad resultó más prosaica. No hay manera de saber si los masones se vengaron o no del compositor pero lo que sí conocemos es el nombre de la persona que le encargó el Réquiem: Antón Leitgeb, hijo del burgomaestre de Viena, que lo hizo por encargo del conde Walsegg-Stuppach, cuya esposa había fallecido en 1791.

Quizá medió en la decisión el deseo de ayudar económicamente al músico pero no el de destrozarlo psicológicamente como se muestra en la obra de teatro Amadeus. Respecto a los síntomas de envenenamiento, eran reales pero obedecían no a un plan criminal sino a un tratamiento con mercurio que estaba recibiendo el músico para curarse de una enfermedad venérea. Amadeus Mozart murió el 5 de diciembre de 1791, a la edad de 35 años.

Biografía de Mozart: Conspiraciones sobre su muerte

Más de la cuenta se ha escrito sobre la muerte de Mozart dentro de su biografía. La historia atávica de que fue envenenado tenía incluso un claro protagonista: Antonio Salieri, músico de éxito contemporáneo a Amadeus al que la leyenda dibuja como un artista mediocre que supo entender el genio increíble de Mozart y, muerto de envidia, no pudo soportar la idea de que un hombre aniñado tuviera semejante don.

El paroxismo llegó al punto de pensar que Mozart fue enterrado en una fosa común para borrar las huellas del homicidio. Hasta tal punto se extendió esta leyenda que se trasladó a la afamada ópera Mozart y Salieri de Rimski-Kórsakov, de una obra de teatro del célebre escritor ruso Alexandr Pushkin y el drama Amadeus de Peter Shaffer (texto en el que se basa la exitosa película homónima de Milos Forman, estrenada en 1984 y protagonizada por Tom Hulce). No existe ningún referente histórico que pueda corroborar dicha versión.

La historia real atestigua que en julio de 1791, cuando Mozart ya sufría los síntomas de la enfermedad que acabaría con su vida, posiblemente uremia, recibió la visita de un personaje «delgado y alto que se envolvía en una capa gris», que le encargó la realización de un réquiem. La leyenda romántica pretende que Mozart vio en el anónimo personaje la encarnación de su propia muerte. Desde 1954 se conoce, por un retrato, el aspecto físico del visitante, que no era otro que Anton Leitgeb, cuya catadura era ciertamente siniestra; le enviaba el conde Franz von Walsegg, y la misa de réquiem era por la recientemente fallecida esposa del conde.

Salieri no asesinó a Mozart pese a que el mito ha perdurado en películas co

Salieri no asesinó a Mozart pese a que el mito ha perdurado en películas co

Mozart y Salieri: historia y leyenda

El músico italiano Antonio Salieri no asesinó a Mozart. Entre las variantes de la leyenda del asesinato de Mozart, ha disfrutado de un considerable predicamento en las últimas décadas la que atribuye la responsabilidad criminal al músico italiano Antonio Salieri.

Milos Forman se equivocó con Amadeus

Tal versión, que nada tiene que ver con la realidad histórica, quedó consagrada por la multioscarizada película Amadeus (1984), del director checoestadounidense Milos Forman. Éste la adaptó a su vez de una obra de teatro del dramaturgo británico Peter Shaffer, de la que se suprimieron las escenas en que los masones se quejaban de que Mozart había revelado sus secretos en La flauta mágica. Amadeus no era original en sus planteamientos.

En realidad, Shaffer adaptó y amplió el argumento de Mozart y Salieri, una obra del autor ruso Pushkin que también dio origen a una ópera de Rimski-Korsakov sobre el mismo tema. Salieri no fue ciertamente el asesino de Mozart, aunque sí el maestro de Schubert y de Liszst, pero probablemente cargará para siempre con ese estigma.

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