Biografía de Juana de Arco: La santa controvertida

Juana de Arco fue heroína de Francia y falleció con sólo 19 años.

Iluminada y guerrera, la biografía de Juana de Arco (1412-1431) fue corta y llena de polémica. Su apoyo a Carlos de Valois para que ocupara el trono la llevó a la hoguera y después la convirtió en un símbolo del nacionalismo francés. Heroína y mártir con sólo 19 años. Siendo apenas una adolescente, Juana dirigió la liberación de Orleans durante la Guerra de los Cien Años.

Biografía de Juana de Arco: La santa controvertida

Juana de Arco nació en 1412 en el seno de una familia campesina de la localidad francesa de Domrémy, actualmente llamada en su honor Domrémy-la-Pucelle (“Domremy de la Doncella”). A partir de los trece años comenzó a afirmar que era objeto de visiones y oía las voces de San Miguel, Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita. Comprensiblemente, este aspecto ha sido uno de los más discutidos de la trayectoria de Juana y más a partir del momento en que la Santa Catalina que presuntamente se le aparecía fue declarada carente de base histórica tras el concilio Vaticano II.

En 1429, Carlos, el delfín de Francia, ansiaba ser coronado rey, pero las tropas inglesas, que estaban a punto de tomar Orleans, convertían esa pretensión en punto menos que quimérica. Precisamente entonces Juana decidió visitar al príncipe para informarle de que venía en su ayuda. De manera sorprendente, la joven logró convencer al delfín del respaldo sobrenatural de su misión y se le asignaron fuerzas militares para enfrentarse a los ingleses. Con ellas logró la victoria de Patay y liberó Orleans.

Durante su encarcelamiento, la Doncella de Orleans fue acusada de 70 cargos e interrogada por el cardenal inglés de Winchester.

Juana de Arco tuvo un papel decisivo en la Guerra de los Cien Años.

Juana de Arco tuvo un papel decisivo en la Guerra de los Cien Años.

Biografía de Juana de Arco: Capturada por Borgoña

El triunfo militar proporcionó un enorme respaldo popular a Carlos y allanó definitivamente su camino hacia el trono. Sin embargo, precisamente entonces las intenciones del monarca y de Juana se separaron. Mientras que Carlos VII era partidario de llegar a un acuerdo con los ingleses y suspender las hostilidades, Juana insistía en continuar la guerra hasta expulsarlos de territorio francés. En 1430, sin respaldo regio, Juana llevó a cabo una operación militar contra los británicos en Compiègne, cerca de París. Esta vez la suerte no sonrió a la intrépida campesina.

Capturada por soldados borgoñones, éstos la entregaron a su aliada Inglaterra. Las victorias de Juana de Arco habían estado relacionadas con un supuesto apoyo divino y, por lo tanto, en un claro ejemplo de guerra de propaganda, los ingleses la acusaron de herejía y brujería. Si, efectivamente, la muchacha no era sino una hechicera, ¿qué legitimidad podía tener su causa?

Como regente del rey de Inglaterra, el duque de Bedford lideró la campaña del ejército inglés en Francia y tomó varias ciudades. Él fue quien acusó a Juana de hechicera.

Biografía de Juana de Arco: Un proceso poco claro

El proceso fue llevado a cabo por un tribunal eclesiástico localizado en Ruán. No resultó muy difícil a sus miembros acusarla por llevar ropa de hombre, por manejar objetos, en especial anillos, supuestamente útiles para la práctica de la brujería y por señalar que era responsable ante Dios y no ante la Iglesia, una afirmación de claros tintes heréticos desde una perspectiva católica. El tribunal la condenó a muerte y en ese momento la firmeza de Juana se derrumbó.

Juana de Arco en el momento de ser ejecutada.

Juana de Arco en el momento de ser ejecutada.

La perspectiva de morir abrasada en la hoguera era ciertamente espantosa y la muchacha acabó confesando sus errores y arrepintiéndose con lo que logró la conmutación de la pena capital por la de reclusión. A partir de este momento, las fuentes no coinciden. Según algunos testimonios, Juana volvió a vestirse de hombre al regresar a la cárcel, lo que abrió el camino a condenarla– esta vez irreversiblemente– a muerte.

Otras fuentes, seguramente con más motivo, apuntan al hecho de que, en la soledad de la celda, Juana lamentó su debilidad y se reafirmó en sus creencias de siempre. Su contumacia sólo podía merecer ya la hoguera y, efectivamente, el 30 de mayo de 1431 fue quemada en la plaza del Mercado viejo de Ruán por relapsa (hereje). Tenía solamente 19 años.

Testigo del triunfo del hombre al que había apoyado El 17 de julio de 1429, Juana asistió en la catedral de Reims a la coronación de Carlos de Valois como rey de Francia con el nombre de Carlos VII.

Juana de Arco durante la coronación de Carlos VII.

Juana de Arco durante la coronación de Carlos VII.

Biografía de Juana de Arco: De hereje a icono nacional

Sin embargo, su historia no iba a concluir ahí. Un cuarto de siglo después de su muerte, Carlos VII, el monarca que tanto le debía, había logrado imponerse a los ingleses y volvió a aprovecharse del respaldo propagandístico que podía proporcionarle Juana reabriendo el caso y consiguiendo que se la declarara inocente.

Desde entonces, fueron numerosas las voces que insistieron en la canonización de una Juana convertida en verdadero símbolo nacional francés. Sin embargo, la tarea no se reveló fácil. A fin de cuentas, se trataba de reconocer como santa a alguien cuyo mérito principal había sido combatir a los ingleses. De hecho, hubo que esperar hasta 1920 en un contexto también políticamente discutible. En adelante, su fiesta se celebraría el 30 de mayo, día de su ejecución.

Muerte de Juana de Arco, representada por Jules-Eugène Lenepveu

¿Pudo sobrevivir a la hoguera?

Tras ser condenada por hereje, Juana fue ejecutada en la hoguera de Ruán en 1431. Hoy nadie discute que el final de Juana se produjo en la hoguera de Ruán. Sin embargo, en su época este extremo no resultó tan claro. En 1436, a un lustro de la ejecución y poco después de la entrada en París de las tropas francesas, apareció una mujer a la que identificaron como Juana.

Lo curioso es que entre quienes pensaban que era ella se encontraban dos de sus hermanos a los que ella misma reconoció como tales. Según otra fuente, esta mujer habría sido incluso examinada por un inquisidor. El clérigo quedó asombrado y, desde luego, no emprendió ninguna acción contra la mujer.

Al parecer, no deseaba formar parte de la vida pública y contrajo matrimonio con un caballero llamado Robert de Armoises. Con él viviría tranquilamente aunque alguna fuente indica que terminó sus días como concubina de un clérigo. Pero si se trataba realmente de Juana o sólo de una hábil impostora es algo que a seis siglos de distancia resulta difícil de dilucidar.

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