Biografía de Isabel de Inglaterra: La reina superviviente

La reina Isabel de Inglaterra en una pintura de su época.

A Isabel de Inglaterra le tocó vivir en un mundo convulso por las guerras y las intrigas religiosas, pero consiguió situar a Inglaterra en el camino del progreso.

Biografía Isabel de Inglaterra: Poder en tierra y mar

Cuando el 7 de septiembre de 1533 vio la primera luz en Greenwich una niña llamada Isabel, nadie hubiera podido imaginar ni su enorme capacidad para sobrevivir ni tampoco la elevada trayectoria a que estaba destinada. Su nacimiento fue fruto de las relaciones entre Enrique VIII de Inglaterra y Ana Bolena. Enrique VIII había contraído matrimonio en su juventud con Catalina de Aragón pero la reina sólo tuvo a una niña que sobreviviera, lo que planteaba un problema sucesorio gravísimo en una Inglaterra que había sufrido un siglo de guerras civiles.

Enrique VIII solicitó la anulación del matrimonio por impedimento de consanguinidad, ya que Catalina había sido esposa de su hermano Arturo, y posiblemente la hubiera obtenido de no ser porque la reina era tía del emperador Carlos V. El Papa temía la expansión de la Reforma protestante y no deseaba malquistarse con el emperador, de manera que rechazó las pretensiones del rey inglés.

A pesar de todo, Enrique VIII se divorció de Catalina y contrajo matrimonio con Ana Bolena. De la unión nació no un varón sino Isabel. Cuando Ana fue ejecutada por alta traición, Isabel se vio condenada a llevar una vida sórdida y aislada. De esa situación la salvó Catalina Parr, sexta esposa de Enrique VIII, que se compadeció de ella y la trajo a la corte. A esas alturas, Isabel ya había visto cómo su padre rompía relaciones con Roma a la vez que perseguía a los protestantes, y sabía de sobra que tenía que ser prudente si deseaba sobrevivir.

Enrique VIII se divorció de Catalina de Aragón sin el consentimiento papal y contrajo matrimonio con Ana Bolena, su segunda esposa. De su unión nació Isabel.

Al morir el rey, Isabel se mantuvo al margen de las intrigas que llevaron al trono, primero, a su joven hermano Eduardo VI –en cuyo reinado comenzó verdaderamente la Reforma en Inglaterra– y después a María Tudor, la hija de Catalina de Aragón. María, que se casó con Felipe II de España, devolvió a Inglaterra a la obediencia a Roma, ejecutó a centenares de protestantes durante su reinado –lo que le valió el expresivo mote de Bloody Mary– y encarceló a Isabel. Del hacha del verdugo se salvó la joven princesa insistiendo en su lealtad y en su catolicismo.

Rebert Dudley, Conde de Leicester, fue su amante

Rebert Dudley, Conde de Leicester, fue su amante

Biografía Isabel de Inglaterra: Superó intrigas religiosas

María Tudor murió en 1558 sin hijos y la corona pasó a Isabel, heredera única de Enrique VIII. El panorama, desde luego, distaba mucho de ser halagüeño. Por un lado, persistía el problema religioso; por otro, la economía estaba exhausta a causa de la guerra con Francia y, finalmente, Isabel no podía pensar en casarse por la sencilla razón de que padecía una aplasia vaginal (falta de desarrollo de la vagina) que imposibilitaba no sólo que tuviera descendencia sino incluso relaciones sexuales. Esa circunstancia, conocida por muy pocos, evitó que Felipe II la pidiera en matrimonio.

Así, Isabel pudo mantener negociaciones con Francia, encaminadas supuestamente a contraer matrimonio con el duque de Alencon, a sabiendas de que no llegarían a buen puerto pero que sirvieron para acabar con la situación de guerra entre ambas naciones. Durante sus primeros años de reinado, Isabel adoptó medidas económicas de enorme inteligencia estabilizando el sistema monetario a partir de 1560, creando la Bolsa de Londres en 1566 y la Cámara de Comercio. El despegue de una Inglaterra imbuida por los principios protestantes del trabajo y el ahorro comenzó a ser realidad en aquella época.

Sin embargo, la cuestión religiosa iba a empañar la situación en las siguientes décadas. El Papa decidió finalmente excomulgar a Isabel, a la que consideraba poco entusiasta en su persecución de los protestantes. Ciertamente, si se la comparaba con María Tudor –que mandó quemar a setenta protestantes para así lograr que Dios la hiciera concebir un hijo–, Isabel era muy tibia pero la reina no estaba, desde luego, dispuesta a provocar una guerra civil por complacer a la Santa Sede.

Considerada con la perspectiva del tiempo, poco puede dudarse de que la decisión papal fue una grave torpeza que situó para siempre a Inglaterra en el campo del protestantismo. Sin embargo, Isabel no deseaba que ese protestantismo fuera muy distante del catolicismo, y los 39 artículos aprobados en 1563 convirtieron a la Iglesia anglicana en la más cercana a la católica.

Isabel de Inglaterra aprobó un total de 39 artículos para acercar la Iglesia anglicana a la católica

Durante el reinado de Isabel se produjeron varias conspiraciones católicas –inspiradas por la Santa Sede y dirigidas en alguna ocasión por jesuitas– que intentaron derrocarla. No obstante, en ningún caso se tradujeron en una persecución religiosa contra los católicos. Incluso cuando en 1586 Walsingham, secretario de Estado, descubrió una conjura católica que pretendía matar a Isabel y entronizar en su lugar a María Estuardo, las víctimas –incluida María, que fue decapitada– resultaron escasas. Ciertamente, Isabel no quería perder la corona pero tampoco deseaba emular los excesos católicos del continente. Así, el culto católico se mantuvo y, curiosamente, las sanciones regias recayeron sobre los protestantes partidarios de una Reforma más radical que la anglicana.

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La perfecta y documentada recreación del personaje de la reina Isabel de Inglaterra, en la película Shakespeare in love, le valió a la actriz inglesa Judi Dench un Oscar en 1999.

Biografía Isabel de Inglaterra: ¿Reina virgen o reina casquivana?

El hecho de que Isabel no contrajera matrimonio facilitó que se la apodara con el sobrenombre de la reina virgen. A esa visión idealizada, opusieron sus adversarios –especialmente católicos– la de una reina lujuriosa que no tenía esposo para poder dar rienda suelta a sus pasiones con más facilidad. La verdad histórica, como suele suceder en tantas ocasiones, no se corresponde ni con la leyenda negra ni con la rosada. Isabel padecía una aplasia vaginal que le impedía tener relaciones sexuales completas.

En ese sentido, puede que, efectivamente, fuera virgen toda su vida. Al mismo tiempo, se sabe con certeza que mantuvo relaciones amorosas –quizá limitadas al coqueteo o a comportamientos sexuales que excluyeran el coito– con el conde de Leicester y con Robert Devereux, conde de Essex. Ambas terminaron en tragedia. Leicester se casó en secreto y cayó en desgracia. Essex se sublevó contra la reina y fue ejecutado en 1601. Ni virgen ni casquivana, la reina tuvo todo menos una vida sentimental feliz.

Ana Bolena fue decapitada en 1536 acusada de alta traición. A la muerte de su madre, Isabel fue condenada al aislamiento, con sólo tres años.

Expansión y despertar cultural

Prosperidad económica, tolerancia religiosa y despertar cultural –el de Marlowe, Spenser y Shakespeare– caracterizaron un reinado ciertamente brillante. En 1587, Isabel inició conversaciones en la sombra para concluir la situación de guerra que vivía con España desde hacía dos años. Alejandro Farnesio, gobernador de Flandes, era partidario de aceptar el ofrecimiento inglés pero el monarca Felipe II se dejó embaucar por el Papa para servir una vez más de espada de la Contrarreforma y en 1588 envió una expedición de desembarco contra Inglaterra: la Armada Invencible.

Este óleo, atribuido al pintor inglés Nicholas Hilliard, muestra la flota española ante las costas de Inglaterra, donde aparece apostado el ejército inglés con la reina Isabel al frente.

Este óleo, atribuido al pintor inglés Nicholas Hilliard, muestra la flota española ante las costas de Inglaterra, donde aparece apostado el ejército inglés con la reina Isabel al frente.

Que las posibilidades de éxito eran nulas era algo que había anunciado expresamente Alejandro Farnesio. Sin embargo, no deja de ser bastante significativo que los ingleses no lograran hundir un solo barco español y que el desastre se produjera no en el combate sino cuando la Armada intentó regresar a España bordeando las Islas Británicas. Felipe II aún intentaría en varias ocasiones más enviar flotas de desembarco contra Inglaterra pero en todos los casos los elementos impidieron que la empresa pudiera llegar a buen puerto.

Una vez más, Isabel había logrado sobrevivir pero sus últimos años no fueron dichosos. El envejecimiento la atormentaba, llegó a quedarse calva por las sustancias que se administraba en el cabello, y a él se sumaron la pérdida de los amigos, una sublevación en Irlanda y una conjura encabezada por el segundo conde de Essex. A todo sobrevivió aunque su popularidad fue disminuyendo en paralelo. El 23 de marzo de 1603 falleció en Londres. Ironías de la Historia, su sucesor sería Jacobo, el hijo de María Estuardo

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