Banega vuelve a estar al volante

Banega, conduciendo un coche

La psicología de Valverde logra sacar de su letargo futbolístico al argentino, que ha tomado el mando del Valencia CF – Ever suma tres goles en los últimos tres meses en la Liga BBVA, su mejor registro anotador

Argentina es el país con más psicólogos de todo el mundo. Una nación sensible al poder de la palabra y alejada del viejo prejuicio que afirma que el acudir a un psicólogo es sólo para los locos. En un contexto futbolístico, Argentina convive estrechamente con la pasión llevada a la locura cuando ésta se adueña de las hinchadas en cada cancha. En esos ambientes se forjaron el ‘Loco’ Bielsa, el ‘Loco’ Palermo o el ‘Loco’ Gatti, y raro es no tropezarse con un bonaerense profiriéndole a un semejante su expresión fetiche: “¡sos un loco!”.

Un estudio sobre representatividad social realizado en Buenos Aires en el ámbito universitario y titulado ‘Somos comos somos’ disecciona el particular carácter del argentino y les atribuye entre otros los adjetivos de “mujeriegos”, “fanfarrones”, “ególatras”, “gritones” o “divertidos”. Atributos que forjan un carácter complejo pero también único. No en vano, de allí provienen futbolistas como Maradona o Messi, y también representativos de parte de esto y más cercanos son los casos de Kily González, Chori Domínguez, Fernando Gago, Tino Costa o el que nos ocupa, Ever Maximiliano Banega.

La sensibilidad personal y futbolística de Banega siempre han confluido de manera irremediable desde su llegada a Valencia

BanegaBanega reúne todas las características del talento incomprendido. Lleno de virtudes con el balón en los pies, pero sin la firmeza necesaria como para mostrarlas con una mínima regularidad. Su sensibilidad personal y futbolística siempre han confluido de manera irremediable desde su llegada a Valencia en enero de 2008. Los cerca de 20 millones de euros de otra época que pagaron la dupla formada por Juan Soler y Rafael Salom para ponerle una cortina de humo a la marginación de Albelda, Cañizares y Angulo por parte de Ronald Koeman, pesaron como una losa en un joven de 19 años, con vitola de crack, de heredero del ‘5’ de Gago, y que llegó a Europa sin ver mucho más que Buenos Aires y su Rosario natal. La excepción fue su victorioso viaje hasta Canadá, donde meses antes se proclamó campeón del mundial sub’20 junto a una brillante generación de futbolistas como ‘Kun’ Agüero, Ángel Di Maria, Pablo Piatti o Federico Fazio.

Maradona, profeta con Banega

Ever reunía todas las condiciones para estrellarse en un muy diferente fútbol europeo. Cruzó el charco ensalzado por su papel con la Albiceleste en Canadá y por el mismísimo Maradona, quien llegó a decir, poco antes de su fichaje por el Valencia CF que le gustaba “mucho”. “Se planta, le pegan, juega y cuando tiene que pegar él, pega. Se tiene que serenar un poco, aunque eso se lo van a dar los partidos”.

Maradona, sobre Banega:  “Se planta, le pegan, juega y cuando tiene que pegar él, pega, aunque se tiene que serenar un poco”

El “se tiene que serenar un poco” de ‘El Pelusa’ sonó como un mensaje profético. Temporada tras temporada la irregularidad y el bajo rendimiento del mediocentro eran la nota predominante. Mezclaba una buena tarde con travesías por el desierto. Ni Koeman ni Quique Sánchez Flores en su cesión al Atlético ni Unai Emery ni siquiera su paisano Mauricio Pellegrino le pudieron sacar de sus letargos futbolísticos. Mestalla se echaba las manos a la cabeza viendo la clase que atesoraba y su incapacidad para mostrarla.

Siempre estuvo salpicado por la polémica y la mala suerte. Por sospechosas gastroenteritis, flirteos continuos con la noche valenciana, fotos que aparecían de la nada posando con la camiseta del Real Madrid, coches que tomaban vida propia, trituraban tobillos o ardían de manera espontánea.

Banega-golEl psicoanálisis de Valverde
Ante este historial, se requería un entrenador capaz de tratar a Ever como paciente más que como futbolista. Cuando el adiós de sus compatriotas Gago y Pellegrino se antojaba como un golpe definitivo a la fragil mentalidad de Banega, apareció Ernesto Valverde.

Con él de inicio, Banega alternó titularidades con suplencias y mezcló buenas faenas con otras de pasar inadvertido. Nada nuevo. Quizá el punto de inflexión llegó con su indultó tras retrasarse en un entrenamiento previo al partido contra el Barcelona. Tras advertir publicamente que valoraría su sanción, el ‘Txingurri’ tomó la decisión de alinearlo de inicio contra el conjunto blaugrana para sorpresa de muchos. El mensaje del técnico al futbolista era claro y directo: “sé cómo eres, pero también sé lo importante que puedes llegar a ser para el equipo. Demuéstralo contra el mejor equipo del mundo”.

El gesto caló hondo en Banega, que acabaría enloqueciendo en la celebración del gol. Se fue en éxtasis hacia la Curva Nord y allí se redimió de su penúltimo pecado con el tanto del empate contra el equipo catalán. Valverde acababa de entender la complejidad de Banega, le sacó del bucle y cuando él más temía la reprimenda, le dio lo que más necesita un jugador de su talento: confianza.
El asentamiento del dibujo de tres medioscentros del ‘Txingurri’ ha acabado por darle la tan anhelada continuidad y consecuente metamorfosis. Ahora el ‘5’ argentino ha sido doblado hasta el puesto de ’10’ por Valverde para liberarle de tareas defensivas y que brote así su juego. Sin llegar a desentenderse del trabajo sin balón, Banega sólo mira atrás para ofrecerse en la salida de balón. En Vallecas volvió a brillar como asistente y por su capacidad para canalizar el juego del equipo a partir de tres cuartos de campo.

Sus tres goles en la Liga BBVA en los últimos tres meses, superan su mejor registro anotador en la competición doméstica desde que viste la elástica blanquinegra

Contra el Rayo no marcó pero estuvo cerca. En su nuevo rol, llega con facilidad a posiciones de remate para buscar el disparo o ejecutar el último pase. Sí vio portería contra el Málaga y el Osasuna. Tres goles en la Liga BBVA en los últimos tres meses que superan su mejor registro anotador en la competición doméstica desde que viste la elástica blanquinegra. Pero sobre todo, Banega deja una imagen de regularidad y solvencia en su juego jamás vista hasta hoy, que le convierten en el amo y señor como volante del Valencia CF y ya le colocan en el disparadero de salida en el mercado de fichajes del próximo verano. Algo que sería una lástima, pues pocas veces una terapia psicólogo-paciente dio tan inesperados buenos frutos en fútbol en tan poco tiempo.

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  1. Muy cierto y muy completo. No conocia este blog

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